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Al acudir a un taller mecánico se ven muchas mujeres por todos lados, mostrando sus curvas pero en almanaques que cubren las diferentes paredes del lugar.

El estereotipo de esta profesión va por esos rumbos, aunado a hombres mecánicos cubiertos en grasa.

A pesar de esto, Jeimy Cordero demostró que la mecánica no es solo cosa de hombres y fue más allá: hoy ella es gerente de taller de Toyota en Costa Rica.

De pequeña creció en un ambiente de mecánicos, sus dos tíos lo eran y por ello se fascinó por el funcionamiento de los carros y el arreglo de los mismos.

Su novio en ese momento era mecánico y la apoyó para que no dejara de lado su pasión por los autos. Ella se casó con ese hombre y sigue siendo uno de sus pilares de vida.

 

ENTREVISTA

 

¿Cómo fueron sus inicios profesionales?

Entré al Vocacional a estudiar contabilidad pero compartía con la especialidad de mecánica automotriz.

Empecé a trabajar en Riteve, decidí dejar la contabilidad y finanzas y empecé a estudiar ingeniería industrial. Trabajé seis años ligada al sector automotor y pasé a Purdy Motor como jefe de operaciones y luego con la gerencia del taller.

 

¿Cree que como mujer tiene que esforzarse más en una industria liderada por hombres?

Claramente, siempre nos ha tocado demostrar que sí podemos, trabajamos mucho con nuestra credibilidad para demostrar no solo que somos buenas sino las mejores.

Entrar en la industria automotriz no es tan difícil, lo complicado es mantenerse. Los conocimientos nos llevan al éxito.

 

¿Qué es lo que tanto le gusta de la mecánica?

Entender el carro, ver las relaciones y la unión de los diferentes sistemas trabajando juntos, así como su funcionamiento. Me gusta ver la innovación de los que ofrecen los vehículos. Me apasiona mucho la mecánica y siempre trato de estar actualizada e investigando.

 

¿En algún momento intentaron desanimarla por trabajar en un sector dirigido por hombres?

Vieras que sí tengo algunos recuerdos, pero trato de no traerlos a mi presente, siempre intento que las personas vean en mí la valentía y constancia.

Mi familia está muy orgullosa, siempre he recibido el apoyo de mi esposo.

 

¿De qué se siente usted más orgullosa?

De que no me he puesto límites, no me he dado por vencida a pesar de trabajar en un sector liderado por hombres. También me enorgullece que gracias a mi profesionalismo barrí con ese prejuicio.

 

¿Cómo ejerce el liderazgo?

Siendo muy constante, no me doy por vencida. Como mujer me fijo en los detalles, por eso no soy la única en el taller, dentro me mi equipo de jefes tengo a una mujer.

Creo que eso hace que tomemos decisiones más equilibradas, y razonamos más con los conflictos.

 

¿Para usted qué es el éxito?

Es equilibrio, es volver a ver atrás y ver que lo conseguido fue de una manera muy equilibrada desde lo profesional, familiar y demás. El éxito es sentirse orgulloso de lo conseguido, sabiendo lo que ha costado. Aunque hubo momentos oscuros y difíciles, me mantuve perseverante.

 

¿Qué consejo le da a mujeres que igual que usted buscan superarse?

Nunca hay que detenerse, uno puede conseguir cualquier cosa que se proponga, pero hay que dar pasos seguros y convincentes.

 

 

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